jueves, 23 de diciembre de 2010

FACILIDAD DE PALABRA

1. "Facilidad de Palabra". Así le dice la gente
-sin precisar el concepto- a los que hablan velozmente.

2. Locutor, animador, que aceleran su dicción,
son para muchos oyentes muy dignos de admiración.

3. Un relator deportivo si transmite está obligado
a relatar velozmente y no quedar retrasado.

4. Acelera su argumento un eficaz vendedor.
Y así piensa capturar al posible comprador.

5. Una señora chismosa acelera su hablado
transmitiendo novedades a su vecina de al lado.

6. Habla rápido en el juicio un letrado parlanchin.
Así piensa llegar antes al esperado botín.

7. Políticos veteranos aceleran con euforia
al decir a su auditorio lo que saben de memoria.

8. El que vive de estafar aprovecha la idiotez
del futuro candidato, hablando con rapidez.

9. Estos que aquí mencionamos hablan todos velozmente.
No por eso es elevado el cociente de su mente.

10. Muchas veces las palabras que se atropellan con ansia,
sólo son simple disfraz de la falta de substancia.

11. Se dice de un veloz coche -el ejemplo traigo ahora-
que alcanza en pocos segundos cien kilómetros por hora.

12. Algunos que mencioné -no quiero ser absoluto-
con rapidez dicen muchas tonterías por minuto.

13. Les ruego no confundir velocidad en el hablar
con algo más importante: capacidad de pensar,
"facilidad" de pensar.

ALDO B VENTURA

viernes, 17 de diciembre de 2010

CONSEJOS, SUGERENCIAS Y SOBERBIA

1. El consejo es opinión acerca de algún problema.
Y no siempre el que aconseja sabe mucho de ese tema.

2. Antes de aceptar consejos se debe observar primero
si merece aceptación el posible consejero.

3. Habrán observado ustedes que en más de una ocasión
el que puede aconsejar se muestra algo remolón.

4. Dice "Yo no doy consejos" "Sólo puedo sugerir".
Flagrante falsa modestia que evidencia el mentir.

5. De este modo dismula la soberbia que padece.
Pues cree que por su saber ser consejero merece.

6. Pues el vocablo "consejo" tiene poca diferencia
semánticamente hablando, con la dicción "sugerencia".

7. Suelo yo aconsejar -lo hice toda mi vida-
Y a veces doy un consejo sin que nadie me lo pida.

8. Y no es por vanidad. Ni soberbitis aguda.
Lo hago con el que creo que necesita una ayuda.

9. Por supuesto que aconsejo siempre de muy buena fe.
Y por regla general sobre temas que yo sé.

10. Pero alguna vez tropiezo con algo desagradable.
Cuando el ser aconsejado se muestra muy poco amable.

11. No en ese preciso instante. Pidió consejo y lo dí.
Y el muy desagradecido habló después mal de mí.

12. Se trata de individuos de soberbia muy hinchados.
Que pidiendo una opinión, no admiten ser criticados.

13. Muy pagados de sí mismos, henchidos de vanidad,
creen situarse en la cima de cualquier actividad.

14. Creyendo ser los mejores no admiten contradicción.
Sólo para oir halagos es que piden opinión.

15. Atención a los soberbios: No me pidan un consejo.
Oirán algo más que halagos de este consejero viejo.

ALDO B VENTURA

viernes, 10 de diciembre de 2010

L E N G U A J E T E L E V I S I V O

1. En la nación Argentina hay una ley acertada:
La enseñanza obligatoria, sea estatal o privada.

2. Los niños son obligados sin que exista privilegio,
desde la más tierna infancia a concurrir al colegio.

3. Mas por ser obligatoria del infante la presencia,
provoca en el asistente subconsciente resistencia.

4. En cambio hay otra escuela que logra su aceptación.
Lo que el niño ve y escucha mirando televisión.

5. Y lo hace con placer. El niño cómodo se halla.
Recibe con atención lo que muestra la pantalla.

6. Este vidrio es el maestro que indica en la actualidad
al que es su espectador, qué es mentira o qué es verdad.

7. Si es adulto con criterio nada de eso lo conmueve
pues ya sabe o intuye qué interés allí se mueve.

8. Pero al tierno espectador, ser aún desprevenido,
puede mucho afectarle lo que allí está exhibido.

9. No quiero tocar aquí -al menos en este día-
políticas distorsiones o vulgar pornografía.

10. Hoy llamaré la atención que en este enorme bagaje
hay algo que le es común: la distorsión del lenguaje.

11. No pretendo que quien hable por radio o televisor,
de exquisiteces verbales sea refinado cultor.

12. No se trata de buscar vocablo en el diccionario
para lucirse al incluírlo en nuestro lenguaje diario.

13. Mas yo no puedo aprobar que se caiga en otro extremo.
No siempre al televidente debe suponerse memo.

14. Sobre el infante escolar dijimos algo evidente:
preta toda su atención cuando es televidente.

15. De modo que hay que cuidar -si al que habla le es posible-
la forma de elocución en un lenguaje admisible.

16. Nuestros jóvenes y niños utilizan a menudo
dos palabras repetidas: Ellas son "loco" y "boludo".

17. De este brutal pauperrismo hacen gala los autores
de textos televisivos que repiten los actores.

18. El que habla por pantalla debiera seguir un curso.
Y obviando el acomodo elegirse por concurso.

19. Por lo menos enseñarles los verbos a conjugar.
Para evitar contribuír al idioma deformar.

20. Es obligación de estado tomar alguna medida.
Para que no continúe la situación aludida.

21. No me vengan con memeces sobre libertad de prensa.
Esto es sentido común de alguien que oye y piensa.

22. En lugar de reprimir la idea no compartida
¿habrá alguien con poder que tome alguna medida?

ALDO B VENTURA

jueves, 2 de diciembre de 2010

F A R I S E I S M O

Sugiero ver el blog que dedico a la difusión de la obra
literaria y fotografías de la autora y actriz VERA VÁLDOR:

http://aldo-ventura.blogspot.com

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F A R I S E I S M O

1. En la Judea antigua era secta religiosa.
"FARISEO" actualmente se refiere a otra cosa.

2. "Fariseo" significa -me refiero a hoy en día-
el que es devoto de un vicio: el de la HIPOCRESIA.

3. "Hipócrita" se le dice al que finge o aparenta
sentimiento muy contrario a lo que él experimenta.

4. Hay formas de hipocresía: la hipocresía social.
Aquella que se utiliza para no caer muy mal.

5. La hipocresía humanitaria: Muchas veces elogiamos
por sentimiento piadoso, lo que en verdad detestamos.

6. Hipocresía interesada: Cuando se finge aceptar
lo que en realidad negamos, simplemente por medrar.

7. La hipocresía social es a veces aceptable.
Cuando a quien no lo merece dedicamos gesto amable.

8. Imaginen qué sería sin el lugar de saludar,
a ciertos merecedores me pusiese yo a putear.

9. La urbanidad me lo impide. En aras de convivencia.
Aunque me moleste mucho su repulsiva presencia.

10. Normalmente yo no insulto. Talvez por educación.
¿Qué culpa tiene la madre del individuo en cuestión?

11. No cultivo hipocresía. Puede parecer grosero.
Pero en decir mi verdad normalmente yo me esmero.

12. En el trato con iguales tengo ya bien comprobado
que decir una verdad produce gran desagrado.

13. Sé bien cual es el camino para obtener simpatía.
Elogiar lo no elogiable donde sea, todo el día.

14. Yo no aspiro a que me otorguen diploma de simpatía.
Trato de no cultivar el vicio de hipocresía.

15. El hipócrita me irrita. Decir casi está demás
que si elogio por delante, no critico por detrás.

16. Espero no haber herido al hablar de hipocresía,
si se encuentra entre ustedes alguien de la cofradía.

ALDO B VENTURA

jueves, 25 de noviembre de 2010

MEMORIA OLFATIVA

1. La memoria es un archivo que almacena lo vivido.
Aquello que hemos gozado y lo que hemos sufrido.
2. Es una base de datos más o menos ordenada,
adquirida por lectura o por vivencia pasada.
3. Acudimos al archivo cuando hay necesidad.
Y no siempre nos responde con igual velocidad.
4. Con el paso de los años los datos acumulados
aunque intentemos hacerlo, no siempre son recordados.
5. Pero ocurre en nuestra mente que hay algunos sucesos
que por su significado han quedado bien impresos.
6. Pueden ser sólo vocablos, puede ser algún sabor,
algún hecho trascendente o simplemente un olor.
7. Ha quedado en la memoria ese aroma inolvidable,
inseparable de un hecho que nos resultó agradable.
8. Y recordamos también con dolor y desagrado,
al olor y algún suceso ocurrido en el pasado.
9. Mi olor desagradable contaré en esta historia.
Así sabrán la razón que lo trae a mi memoria.
10. Yo tenía quince años. Mucho tiempo ya ha pasado.
Hoy pasados los ochenta, el recuerdo no he borrado.
11. Consideremos la edad. Ciertas cosas han cambiado.
Hoy quien cumple quince años pudo a otro haber matado.
12. Un dieciocho de marzo mi madre fue a un sanatorio.
Y un triste cinco de junio asistí a su velatorio.
13. Un caso de mala praxis. Por diagnosis harto errada,
en sepulcro familiar mi madre quedó encerrada.
14. De mi casa salió viva. Y hubo devolución.
La recibí a los tres meses encofrada en un cajón.
15. Fue velatorio con velas. Se gastaban lentamente.
La habitación impregnada de olor acre, persistente.
16. Por supuesto que había flores. Mas no recuerdo su olor.
Sólo el humo de las velas se mezcló con mi dolor.
17. El olor de cualquier vela aún a mí me mortifica.
Que mi mente no lo olvide creo que se justifica.
ALDO B VENTURA

jueves, 18 de noviembre de 2010

¿CAUSA O CASUALIDAD?

1. En estos últimos tiempos se juega con dos dicciones.
Como hay cierta confusión, quiero exponer mis razones.

2 Hay quien califica un hecho diciendo "casualidad".
Y otro suele corregir poniendo "causalidad".

3. Y se puede observar que gente no cultivada,
utiliza estos vocablos cayendo en la payasada.

4. Y creen darse mucho tono corrigiendo lo "casual"
reemplazando este adjetivo por el término "causal".

5. Algunos van al extremo y en el error se persiste.
Afirman "Todo es causal" y lo "casual" ya no existe.

6. Lo "causal" es una ley que en virtud de la cual
se producen los efectos. Para el hombre y el animal.

7. Lo "casual" en cambio es circunstancia muy variable.
Que no se puede prever y resulta inevitable.

8. De modo que es advertible sin auxilio de la ciencia,
que entre esos dos vocablos existe gran diferencia.

9. Y pasemos a un ejemplo: Una dotada nación
con recursos naturales cual tierra de promisión.

10. Tras variados desaciertos de la clase gobernante,
se le cierran los caminos que tenía por delante.

11. Po supuesto no es "casual". Responde a un plan definido
diseñado en un banquete al que el pueblo no ha asistido.

12. Y veamos lo contrario. Donde hay "casualidad".
Negar esto talvez fuese temeraria necedad:

13. Si al pasar por la vereda caminando muy de prisa,
de una vetusta vivienda se desprende una cornisa.

14. Y si este hecho "casual" se produce de tal suerte
que por divino designio no me produce la muerte,

15. ¿Cómo puedo yo afirmar que es "causal" el accidente
si pude haber caminado por la vereda de enfrente?

16. No caigamos en error. No todo hecho es "causal".
¿Me permiten que yo crea que existe algo "casual"?.

ALDO B VENTURA

viernes, 12 de noviembre de 2010

OPINION CONDICIONADA

1. Opinar es discurrir sin actitud jactansiosa,
sobre mérito y razones o certeza de una cosa.

2. La opinión es respetable cuando existe convicción
que interviene buena fe y no existe otra razón.

3. Se respeta al opinante si está exento de ataduras
que distorsionen su verbo por razones algo impuras.

4. No se puede otorgar crédito al que es mentiroso.
No se le puede creer al opinante tramposo.

5. Mas resulta que es usual costumbre muy arraigada,
que se exponga sin pudor opinión condicionada.

6. Este tipo de opinión -lo que afirmo es un hecho-
en general se origina cuando existe algún provecho.

7. En política es usual. Y se cambia de careta
con mayor asiduidad que el cambio de camiseta.

8. Y el que lleva un uniforme considera que es mejor
cambiar la propia opinión por la de su superior.

9. Un cura de poco rango cambia por no quedar mal,
su primitiva opinión por la de su Cardenal.

10. Y el civil con dependencia en alguna institución,
por razones de prudencia puede cambiar de opinión.

11. Un obrero inteligente, en su oficio muy capaz,
debe torcer su opinión por temor al capataz.

12. Un eficaz empleado tiene en general, presente,
si se trata de opinar, a su Jefe o a su Gerente.

13. Recordemos al marido. Si no coincide su esposa
con la propia opinión, la cambia por otra cosa.

14. Si el niño en su casa advierte que su opinión no cae bien,
advertido por su instinto la cambia en un santiamén.

15. Hay un estado de dicha que merece una mención.
Cuando no hay condiciones para emitir opinión.

16. Quien no depende de nadie, ni superior ni pariente.
Quien el gusto puede darse de expresar lo que se siente.

ALDO B VENTURA